• Gabriel Marcel y Julián Marías

      1951
      La reciente visita de los filósofos Gabriel Marcel y Julián Marías fue anunciada y profusamente comentada en los periódicos de esta ciudad.  Insertamos acontinuación dos de los artículos aparecidos.
    • Pedagogía como naturaleza y como espíritu

      Naranjo Villegas, Abel (1951)
      Con decir que la pedagogía era el arte de enseñar y educar a los niños no se había hecho otra cosa que traducir al español una etimología griega.  Bien pueril y, por lomismo difícil, resultaba así recuperar el espíritu de una ciencia eminente porque no se trataba solamente de enseñar y educar sino de saber qué se enseña y cómo se educa, por qué se enseña y para qué se educa.
    • El Nuevo Mundo

      Hegel, Georg Wihelm Friedrich; Gaos, José (1951)
      En cada entrega de esta revista reproduciremos un texto clásico. Corresponde el de este primer número a uno de los capítulos de las "Lecciones sobre la filosofía de la Historia Universal" (traducción de José Gaos), en que Hegel se ocupa del nuevo mundo americano. En el orden del tiempo, es lo primero de carácter fundamental que se escribe sobre nuestro continente. Y en cuanto al contenido, es también la primera "preparación" para la historia universal que América recibe de labios de la veneranda cultura europea. 
    • Designios

      Betancur, Cayetano (1951)
      Reflexión sobre el propósito de la revista en su contexto local y global. 
    • La odisea de dos filósofos contemporáneos

      Romero, Francisco (1951)
      La existencia del filósofo no siempre ha sido apacible. Circunstancias especiales imponen al que profesa con veracidad la filosofía ciertas obligaciones hacia si mismo o deberes de conciencia que no les son comunes con otros tipos de estudiosos. Aparte de esto, que le compete en cuanto filosofo, otros géneros de desdichas han caído a veces sobre quienes se consagran a la filosofía, compartidas con otros hombres, pero no por eso menos lamentables. Nuestro tiempo ha sido particularmente duro con los filósofos.  Para hallar un ejemplo plural, un ejemplo que vale por muchos en su sobria elocuencia, basta recorrer la dedicatoria de los Proceedings del X Congreso Internacional de Filosofía.
    • La Sociedad andina

      Toynbee, Arnold (1951)
      Hasta este punto de nuestra revista de sociedades hemos estado identificando representantes extintos de la especie que han dejado este o aquel monumento en el mundo de nuestro tiempo, sea bajo la forma de fósiles, sea, si no, bajo la forma de sociedades vivientes de las que aquellas sociedades extintas son "paternas" -o con las que están en relación menos intima- en primer osegundo grado. A fin de completar la revista basta los limites de nuestro conocimiento de aquí y ahora, debemos también tratar de identificar, por analogía con los ejemplares ya identificados, los representantes de la especie que, ni están vivos hoy día ellos mismos, ni están en relación en forma alguna con ninguno de los representantes vivientes, ni tampoco han dejado huellas bajo la forma de fósiles, sino que nos son conocidos únicamente a través de nuestros documentos literarios y arqueológicos.
    • Hacia una ontología dialéctica de la existencia

      Nieto Arteta, Luis Eduardo (1951)
      Fue muy tardío el descubrimiento de la esfera autónoma de la vida. Se la solía identificar con las realidades ya conocidas. Se incurría en una transformación errónea del contenido de la existencia. Se la naturalizaba. El hombre aparecía como un sector de la realidad natural Contrariamente, se hacia también de la vida un hecho puramente espiritual, o materialismo o espiritualismo. También se afirmaba una presunta especificidad del hombre, la libertad a la razón, por ejemplo. La existencia era excluyente libertad a razón objetivizante y diáfana. Era una vez más el tradicional modo de pensar: las oposiciones mecánicas, rígidas, excluyentes.
    • El Pensamiento europeo y la Unidad de Europa

      Marías, Julián (1951)
      Europa es una materia sumamente delicada. El europeo con alguna sensibilidad histórica se estremece casi siempre que se pone la mano sobre ella, para bien o para mal, quiero decir con mejor o peor intención; y no menos cuando se proyecta sobre su realidad, con frivolidad o apresuramiento, esa peligrosa sustancia que son las ideas.Como el pensamiento es también asunto sobrado espinoso, y todas las precauciones son pocas para tratar de vida intelectual, se comprende sin demasiado esfuerzo con que temor a errar, y a que el error sea grave, entro en este tema, en el cual el riesgo que envuelve cada uno de sus dos términos se multiplica por el otro, y que resulta así aventurado y problemático en segunda potencia.
    • La idea de una Philosophia Perennis en Nicolai Hartmann

      Cruz Vélez, Danilo (1951)
      A fines del año pasado murió en Alemania, a la edad de 68 años, Nicolai Hartmann, profesor en la Universidad de Gotinga.  La noticia nos llego sorpresivamente. De sus manos estábamos viendo salir el sistema filosófico más importante de nuestro tiempo y nunca pensamos que la muerte lo alcanzara en medio de su labor.Hartmann había sido un escritor parsimonioso. A pesar de haber iniciado su labor filosófica a principios del siglo, hasta hace pocos años tenía publicadas solo dos obras importantes: la Metafísica del Conocimiento (1921) y la Ética (1926). Pero en la última etapa de su vida comenzó a trabajar en forma casi febril. En el breve tiempo de siete años aparecieron los cuatro tornos de su Ontología (1), destinados a edificar esta disciplina sobre nuevas bases. El último es de 1942. Y ya en 1943 tiene terminada una Filosofía de la Naturaleza –continuación de la Ontología– y en 1945 una Estética (2). El sistema iba, pues, creciendo, pero ya no lo habremos de ver terminado
    • El contenido del bien común de la ciudad, según Aristóteles y Santo Tomas

      Vélez Sáenz, Jaime (1951)
      Aristóteles comienza su Política afirmando que toda comunidad humana tiende siempre a conseguir algún bien, y en el curso de la obra se pregunta el filósofo en qué consiste la felicidad de la vida política y cuáles son las condiciones que permiten alcanzarla. En la tradición del pensamiento político griego representada por Platón y Aristóteles el fin que se asigna a la polis es ante todo una excelencia moral, que culmina en algunos hombres, la élite de los sabios y los justos; y el simple ciudadano se hace virtuoso en cuanto conforme su vida a las leyes de la ciudad. Además, sólo en esta y mediante esta alcanza el hombre la realización de sus más altas potencialidades, de las que lo caracterizan precisamente como hombre, por lo cual la polis es la única comunidad humana que se basta a si misma para proporcionar a sus miembros una vida plenamente digna de su naturaleza.
    • De los habitantes de los astros

      Kant, Immanuel (1952)
      Como opino que seria deshonrar el carácter de la filosofía si se la usara para afirmar con una especie de ligereza libres divagaciones del ingenio con alguna verosimilitud, aún cuando se declarase que solo se haría con fines de diversión, no traeré en el presente ensayo otras proposiciones que las que realmente puedan contribuir a ampliar nuestro conocimiento y cuya probabilidad este al mismo tiempo tan bien fundada que no se podrá menos que reconocerlas.
    • Estructura lógica de la norma para E. Husserl

      Gioja, Ambrosio L. (1952)
      En su libro "Prolegómenos a la Lógica Pura" E. Husserl dedica cuatro parágrafos a los problemas de la norma y de las ciencias normativas. Se trata de una de las primeras labores del filósofo, y en consecuencia no es difícil encontrarle faltas de exactitud, sobre todo cuando comparamos las herramientas conceptuales que allí utiliza con las que ha utilizado posteriormente a partir de las "Ideas".  Sin embargo, Husserl es uno de esos maestros que permiten adicionar sus variantes deopinion como enriquecimientos descriptivos sobre los temas tratados, y no como modificaciones. De manera que siempre resultan de gran provecho sus trabajos fenomenológicos, aun los primerizos.
    • La Dialéctica del Liberalismo y El Totalitarismo

      Sanz de Santamaría Gómez, Carlos; Briefs, Goetz Anthony (1952)
      La primera parte de este ensayo fue publicada en los números 50 y 51 de la Revista de América. La segunda parte no ha sido publicada, hasta ahora, y fue escrita por el profesor Briefs durante la ultima guerra mundial, cuando Hitler acababa de firmar e1 pacto con Rusia. Parece oportuna la publicación de esta segunda parte, en vista de la actual situación de las zonas oriental y occidental de Alemania
    • La Tierra en el centro del universo

      Betancur, Cayetano (1952)
      Aristóteles admitía el movimiento circular de los cielos, porque los cuerpos, celestes, a su juicio, eran perfectos, y el circulo resultaba para el Estagirita la figura perfecta.  Por otra parte, en la concepción aristotélica, los cuerpos celestes son de una naturaleza tal que en ellos solo cabe hablar de "rnovimiento" local, más no de otro movimiento alguno, ni menos aun, por lo tanto, de aquel denominado por el filosofo griego "generación" y "corrupción".
    • “El ser y el tiempo”, de Heidegger Continuación (1)

      Carmona Nenclares, Francisco (1952)
      Al hacer la pregunta por el ser, hay que fijar el ente que funciona como primario para formularla; también se requiere establecer la forma recta de acceso a dicho ente.  Entonces, este toma el principal papel en la pregunta.  El" ser ahí" -cada uno de nosotros mismos- es el ente que tiene la preerninencia óntica y ontológica para hacer la pregunta. Ónticamente es lo más cercano, pero ontológicamente lo más lejano; de la proximidad  proviene la distancia, ya que el "ser ahí", el ser en el mundo, trata de comprender su ser peculiar partiendo del mundo, al cual esta referido de manera inmediata.  Arbitra y libera el "ser ahí" el horizonte para una interpretación del ser en general, sin embargo de su distancia ontológica, pues su camino pasa o cruza por el mundo. El "ser ahí" funciona,  por lo tanto, como preeminente,  no como primario, pues la comprensión del mundo irradia de modo retroactivo sobre la interpretación del "ser ahí", De todas maneras, le es inherente una cierta comprensión del ser, que Heidegger califica de pre-ontológica.
    • El retorno al fundamento de la metafísica

      Gutiérrez Girardot, Rafael (1952)
      Prólogo del traductor: El presente ensayo sirve de prólogo al libro ya clásico de Heidegger, Was ist Metaphysik, V. Klostermann, Frankfurt, 1949, en su quinta edición, enriquecida también con un breve epílogo. El prólogo tiene la misma extensión casi que el ensayo prologado, y va, en la edición citada de las paginas 7 a 21. En esta traducción se ha procurado seguir de la manera más fiel el criterio literal, que es el único posible en las traducciones heideggerianas.  Este es el criterio que, por otra parte,  han seguido José Gaos y A. Wagner de Reyna.  Se han utilizado las traducciones de estos dos autores,  para algunas palabras.  En cada caso se indica la pertenencia.  También hemos tenido en cuenta algunas traducciones del Maestro Xavier Zubiri, dadas en su explicación de Heidegger en el curso Cuerpo y Alma, en Madrid, durante 1950-51.   No se ha procurado embellecer el texto, ni limar las asperezas que, pasadas al español, ofrece la sintaxis heideggeriana.  En poquísimos casos se ha cambiado la puntuación.  Si se tiene en cuenta que las traducciones de Heidegger prestan escaso servicio si no se tiene al frente el texto alemán,  se justificaran las imperfecciones de esta traducción.
    • Vida de la filosofía

      Gutiérrez Girardot, Rafael (1952)
    • El Origen de la Obra de Arte y la Verdad en Heidegger

      Soler Grimma, Francisco (1952)
      Lo que intentamos con las páginas que siguen -el título que se les da podría provocar justa "admiración"- es introducir al lector en la obra que hemos traducido, no introducir a Heidegger. Desmenuzar las tan condensadas y difíciles páginas, explicar su contenido, señalar los pasajes en los que haya que detenerse y que haya que releer y repensar, las dificultades de intelección, de traducción, por tanto, a veces son insuperables.
    • Sobre el mito

      Wagner de Reyna, Alberto (1952)
      En los Capítulos 3 y 4 de Fedro (especialmente de 229 b 4 hasta 230 a 1) nos da Platón los elementos de una teoría del mito, que trataremos de explicitar en estas páginas. Refiriéndose a la ninfa Orintia, que en un lugar rocoso fue arrebatada por Boreas, pregunta Fedro a Sócrates si cree que ese cuento (λόγος) o mitologema (μυθολόγημα) es verdadero (άληθές). Este responde rechazando la explicación naturalista-racionalista del mito; según la cual Orintia fue seguramente una niña, que empujada por el viento boreal se despeñó, hecho natural en el cual tendría su origen la leyenda de su rapto por Boreas.