Martínez Cristerna, Gerardo2019-09-252019-09-252012-07-032010-05-06http://hdl.handle.net/20.500.12424/186208"La idea aristotélica de que el hombre es naturalmente un ser social, hoy en día parece no tener relevancia alguna, o bien, denotar un sentido superficial que fomenta el alejamiento de los individuos en grupos sociales específicos entre los que no es posible la comunicación. Estamos lo suficientemente clasificados y separados en castas, que no es necesario hacer nada para interactuar con los demás, nos basta estar bien con los que nos acompañan cómodamente en nuestra clase social, institución o trabajo; ante esto, los problemas de los demás nos parecen «una bonita extrañeza». Esto es importante para todos porque las consecuencias de esta indiferencia constante son penosas y muy evidentes: al pensar que nosotros debemos ver y cuidar sólo a «nuestra gente» – como solemos decir –, provocamos que existan niños viviendo en la calle, familias enteras hacinadas y en plena pobreza, además de robos y otros tipos de violencia. Esto se hace más evidente porque ha crecido la escasez de alimentos, muchos carecen de servicios de agua, luz o seguro social; hay cada vez más personas sin educación, sin trabajo estable y bien remunerado que se refugian en las drogas, en el alcohol, que roban o asaltan para comprar comida o medicinas para la manutención de su familia –en muchos casos sólo es sobrevivencia – o hacer algo para asegurar su bienestar, por lo menos, para aguantar para el día siguiente. En fin, que esto no sólo pasa en nuestro país, sino en el mundo entero y tiene su fuente en la indiferencia social y en la constante protección de las propiedades personales. Esto es algo que no podemos negar y que es evidente."spaWith permission of the license/copyright holderresponsibilityactionsindifferenceselfishnessReligious ethicsCommunity ethicsEnvironmental ethicsEducation and ethicsEthics of global commonsEntre la responsabilidad y la indiferencia humana [Between responsibility and human indifference]Article