Petkof, Teodoro2019-09-252019-09-252015-05-1319810251-3552http://hdl.handle.net/20.500.12424/221961"Cuando los cariones de aquel crucero, de nombre premonitorio, "Aurora", como en una grandiosa obertura beethoveniana, tronaron en la helada y blanca noche petersburguesa, el destino empujó los portones de la historia y a través de ellos irrumpió, de la mano de Lenin, la primera revolución socialista. El viejo sueño libertario y solidario, de una vida sin explotación, justa y plena para el hombre y sus hijos y los hijos de sus hijos, parecía, por fin, encontrar residencia en algún lugar de la tierra. Una inmensa marejada de esperanza y lucha sacudió a la humanidad. Por todas las direcciones de la rosa de los vientos florecieron movimientos, partidos y combates que establecieron su filiación revolucionaria utilizando como referencia política, moral y orgánica los latidos del gigantesco corazón soviético. En el movimiento obrero se partieron las aguas: socialdemócratas y comunistas devinieron en hermanos enemigos y los segundos pasaron a ser la encarnación por antonomasia de la revolución, mientras los primeros lo eran de todas las traiciones y claudicaciones. Depositarios de todas las certidumbres, dueños de todas las respuestas - la sal de la tierra, cantaban los poetas -, los comunistas fundaban su fuerza, ante todo, en la inconmovible seguridad de que "allá" "las mañanas cantaban."spaCreative Commons Copyright (CC 2.5)new socialismhistorycrisispostwar perioddemocracyPolitical ethicsEthics of political systemsPeace ethicsEconomic ethicsCommunity ethicsHacia un nuevo socialismo [Towards a new socialism]Article