Herranz,Gonzalo2019-09-252019-09-252014-12-011989http://hdl.handle.net/20.500.12424/214756"Si un médico o un farmacéutico juzgan, basados en datos reales, científicos, fiables, que el preservativo no da una protección aceptable frente al VIH, no están obligados a recomendarlos o dispensarlos. Su decisión es racional y así deberán darlo a entender a sus pacientes o clientes. La tasa de riesgo está entre el 15 y el 20%, es decir, fallan en uno de cada cinco o seis contactos sexuales. Mientras el SIDA siga siendo una enfermedad mortal, ese es un riesgo abrumador. “Que, usando preservativo, se pueda tener sexo verdaderamente seguro con una pareja VIH-positiva es una ilusión peligrosa”, señalan unos investigadores daneses (Gotzsche PC, Hording M. Condoms to prevent HIV transmission do not imply truly safe sex. Scandinavian Journal of Infectious Diseases 1988;20:233-4). Hay, además, razones para pensar que la propaganda ministerial en favor del preservativo es fraudulenta, pues provoca una falsa sensación de seguridad, en particular entre la gente joven, y es razonable negarse a cooperar en ese engaño."spaCreative Commons Copyright (CC 2.5)preservativedoctorspharmacistsgovernmentPolitical ethicsGovernance and ethicsBioethicsSocial ethicsSexual orientation/genderMedical ethicsEl timo del preservativo [The thymus condom]Article